En el corazón de la Patagonia, entre montañas, bosques y vertientes de agua pura, nace Druida.
Nuestra destilería surge de una forma de entender la vida: con respeto por la naturaleza, paciencia para crear y el deseo de transformar lo que nos rodea en experiencias únicas.
Cada botella de Valkyria lleva una parte de este lugar. El agua de nuestras vertientes, el aire cordillerano, los aromas del bosque y la inspiración de quienes habitamos este paisaje.
Elaboramos nuestros destilados en pequeños lotes, cuidando cada etapa del proceso. Seleccionamos los botánicos, estudiamos sus aromas, observamos cómo se expresan y buscamos el equilibrio preciso entre intensidad, elegancia y suavidad.
Destilar no es simplemente separar componentes. Para nosotros, es interpretar una materia prima, respetar sus tiempos y convertirla en una bebida con carácter.
Desde la elección de los ingredientes hasta el embotellado, cada paso se realiza con dedicación y atención al detalle. No buscamos producir algo más. Buscamos crear algo que tenga alma.
Nuestros botánicos nacen de un cultivo cuidado, paciente y profundamente ligado a la naturaleza. En nuestra destilería, cada planta tiene un significado. Algunas aportan aroma y sabor; otras forman parte del paisaje que nos inspira y de la biodiversidad que queremos preservar.
Somos nosotros mismos quienes cuidamos especialmente el cultivo de la albahaca, el romero y el azafrán. Con dedicación, observación y mucho trabajo, acompañamos cada planta desde sus primeros brotes hasta el momento en que puede expresar todo su potencial.
También cultivamos enebro, lavanda y lirio germánico, entre otras especies que forman parte de nuestro entorno y de nuestra búsqueda constante de nuevos aromas, colores y posibilidades.
Cada botánico se cultiva respetando sus tiempos naturales. Observamos el suelo, la humedad, la exposición al sol y la exposición adecuada al sol y el momento de cosecha. Después, seleccionamos cuidadosamente cada parte para conservar sus características y lograr una expresión auténtica.
El enebro es el corazón del gin. Su perfil resinoso, fresco y profundo define la identidad de Valkyria y le aporta estructura y carácter. La albahaca aporta frescura, vitalidad y una expresión aromática verde. El romero suma notas intensas, herbales y resinosas que recuerdan al bosque patagónico.
El azafrán representa la delicadeza y la complejidad. Sus hebras requieren paciencia, cuidado y una cosecha minuciosa. Es un botánico especial, trabajado en pequeñas cantidades y con una identidad muy particular.
La lavanda aporta una dimensión floral y fresca, mientras que el lirio germánico forma parte de nuestro jardín y de la riqueza visual y natural que rodea a la destilería.
El agua es otro de los elementos esenciales de nuestros destilados. La nuestra proviene de vertientes naturales de El Bolsón, en la Patagonia Argentina. Su pureza y suavidad forman parte del equilibrio final de nuestros productos. Es el componente que une todos los aromas y permite que cada botánico se exprese con claridad.
Trabajar con nuestros propios botánicos nos permite conocer el origen de cada ingrediente, observar su evolución y construir una identidad verdaderamente propia. Cada planta, cada cosecha y cada aroma forman parte de una historia que continúa creciendo.
Valkyria es nuestra manera de compartir El Bolsón con el mundo: una Patagonia contemporánea, artesanal y profunda, contenida en cada botella.
Cuando elegís Valkyria, no llevás solamente un gin o un destilado. Llevás una parte de nuestro paisaje, de nuestro trabajo y de nuestra forma de hacer las cosas.
Una botella, un lugar, una historia.